¿Cómo pueden las cooperativas que operan en la economía de plataforma moldear el futuro del trabajo?

Por Simel Esim, jefe de la Unidad de Cooperativas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Waltteri Katajamaki, oficial técnico de la Unidad de Cooperativas de la OIT.

Un informe reciente de expertos del Reino Unido sobre modelos alternativos de propiedad propone nuevos modelos de propiedad colectiva en los que los posibles beneficios de la economía digital son ampliamente compartidos y gobernados de forma democrática. El informe sugiere que se estudie la propiedad cooperativa a fin de aumentar la estabilidad del empleo y los niveles de productividad, así como para hacer que las empresas sean más democráticas.

Aunque hay quienes argumentan que estos modelos de negocio alternativos siempre permanecerán pequeños y marginales con respecto a la economía dominante, se han hecho esfuerzos para implementar la gobernanza cooperativa en la economía de plataforma que podrían insinuar un crecimiento vertical.

Por ejemplo, en 2017, observamos una campaña de investigadores y activistas cooperativos que proponían un estudio sobre las cooperativas y otras estructuras de propiedad de base amplia para extraer lecciones sobre cómo se gobierna Twitter, una popular plataforma de microblogging. Esta propuesta se votó en una reunión anual de accionistas de la empresa y obtuvo el apoyo del cinco por ciento de las acciones de la empresa en poder de los accionistas elegibles. Es probable que la resolución se vuelva a presentar en la próxima junta de accionistas en 2018.

La idea de la gobernanza cooperativa en la economía de plataforma no es tan descabellada si pensamos en una amplia variedad de cooperativas en sectores que pueden parecer improbables, como el equipo de fútbol del FC Barcelona, el fabricante de ropa para actividades al aire libre REI, la editorial Zed Books y los servicios de noticias de Associated Press.

¿Lo pequeño es bonito?

A menudo se argumenta que las cooperativas y otras empresas de la economía social y solidaria deberían ser pequeñas por naturaleza cuando se fundan y prosperan a nivel local y comunitario. Este argumento puede extenderse también a las cooperativas de la economía de plataforma. Pero tales argumentos no niegan la expansión y adopción del modelo de negocio cooperativo por parte de otras comunidades, lo que resulta en un crecimiento horizontal. Las cooperativas de plataforma son empresas en línea de propiedad conjunta y gestionadas por sus miembros mediante un protocolo, sitio web o aplicación móvil para facilitar la venta de bienes y servicios. Basadas en principios y valores cooperativos, están emergiendo como alternativas viables al modelo de negocio estándar de internet.

Las aplicaciones en línea de las cooperativas han cogido fuerza entre taxistas, trabajadoras/trabajadores del hogar y fotógrafas/fotógrafos independientes, por nombrar solo algunos ejemplos. Las alianzas entre cooperativas de trabajadores en la economía de plataforma con sindicatos, gobiernos locales, profesionales jurídicos, desarrolladores de software, financiadores, expertos en desarrollo cooperativo y otras empresas que comparten una visión y estándares éticos similares han ayudado a crear un ecosistema que se ha extendido por todo el mundo.

Investigadores, educadores, encargados del desarrollo de políticas y activistas están fomentando cada vez más alianzas similares en diferentes ámbitos en los que se están debatiendo modelos económicos alternativos en el contexto del futuro del trabajo.

El diálogo entre los integrantes de la OIT y las cooperativas de plataforma puede ayudar a avanzar hacia prácticas de trabajo más decente concebidas por y para los trabajadores de la economía de plataforma. Es necesaria más investigación para entender mejor las implicaciones de las cooperativas de plataforma sobre las condiciones de trabajo, la organización del trabajo, la producción y la gobernanza del trabajo. Aplicando el modelo de propiedad y gobernanza democrática, transparencia y autodeterminación, las cooperativas de plataforma podrían hacer una contribución relevante al debate en curso sobre el avance de las prácticas de trabajo decente en la economía compartida y colaborativa.

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